Conectar con nuestra naturaleza



Hace un tiempo que no me encuentro bien; tengo dolores musculares, náuseas, vómitos, un agotamiento crónico y una desazón terrible que hace que no sienta ilusión al despertar. Ha sido un curso difícil académica y laboralmente.

Siempre me he tomado mis responsabilidades muy a pecho, y no sé hacer las cosas barrim-barram; o me dedico al 100% a ello y doy mi mejor versión o nada. Como la mayoría ya sabéis llevo muchísimos años haciendo frente al estrés y la ansiedad (¡sí! vosotras/os siempre me decíais 'qué envidia tu energía', pero ser yo es terriblemente agotador en la mayoría de los casos), tantos, que de repente me doy cuenta de que me siento culpable si paro una sola mañana para dejar de lado mis obligaciones y me dedico a algo que me guste. Pero culpable de verdad; se me hace insoportable, me bloqueo y no consigo hacer ni lo que tengo que hacer ni lo que quiero hacer. 

Ha llegado un punto en el que evidentemente los médicos atribuyen todos mis malestares físicos al estrés y la tensión o a algo (aún no se sabe) que haya aparecido por culpa de ello. Y el dolor físico es real, no es un simple 'estar cansada', es que hay días que ni tumbada deja de dolerme todos los músculos del cuerpo. También ha sido un período en el que he estado bastante fuera de mi zona de confort, la cual cosa está bien, pero debido a un horario muy poco estable ha hecho que no pudiera adaptarme lo suficiente como para que eso dejara de generarme ansiedad, lo cual simplemente ha comportado ser mucho más consciente de todos mis defectos, que en cierto modo tampoco ha ayudado.

Con todo estoy cansada de quejarme, de despertarme por la mañana sin ganas, de llorar como un alma en pena sólo de pensar en todo lo que se me viene encima ese día. Creo que ahora mismo el problema no es el exterior (todo lo que debo hacer) sino el modo en que yo lo proceso y lo asumo. Ha llegado un punto en el que me he olvidado de mí misma para convertirme en una esclava de la responsabilidad y eso ha afectado a todos los niveles de mi vida, haciendo que todo me supusiera una carga enorme de la que no he sabido salir. 
Por fortuna estar de prácticas en una escuela donde se respira un respeto total hacia nuestros ritmos y naturalezas (y el hecho de ver cómo el equipo de maestras trabajan como las que más pero de una forma muy sana), así como estar tutorizada por la persona más tranquila y relajada que he conocido en mi vida (dudo que me encuentre con otra persona que desprenda tantísima calma), ha servido para darme cuenta de que algo no va bien en el modo en que me tomo la vida y que debo volver a empezar una vez más.

Hace meses que me reconocí a mi misma que el problema era yo, pero hasta ahora no he tenido claro cuáles eran los primeros pasos para huir hacia una existencia más saludable. Curiosamente durante estos últimos meses tuvimos una clase de flores medicinales en las que nos contaron que el cuerpo es tan inteligente que cuando necesita 'x' propiedades las percibe como olores o sabores agradables, mientras que cuando deja de necesitarlas repela ese mismo olor o sabor. Esto podría haber quedado en anécdota si no fuera porque en ese mismo momento estaba tomando un tipo de infusión preparada para la circulación (por unos problemas que tuve a principios de primavera) que me encantaba, pero que pasadas unas semanas (y sanados dichos problemillas) me fue totalmente imposible de beber. Me acordé entonces de la clase de las flores y de ese comentario en concreto.
Por si fuera poco el fin de semana pasado estuve con vómitos y diarrea; no se me pasó por completo hasta que me acordé de esa anécdota e intenté escuchar qué necesitaba mi cuerpo, consumiendo sólo los alimentos que sentía que mi estómago pedía; no necesité ni una pastilla, ni un jarabe, ni suero, ni nada.

Os podría poner otros ejemplos de cómo a veces sólo es necesario parar y escuchar la sabiduría que llevamos dentro, aunque a veces nos cueste horrores detenernos.
Hay una cita de Heike Freire que me gusta mucho y dice:

"Hace falta preguntarse qué es natural en el desarrollo humano y qué resulta antinatural."

Esta afirmación la hizo Freire en una entrevista sobre cuestiones pedagógicas y es precisamente lo que he podido observar al estar con niñas y niños que aprenden libremente en un entorno de respeto, arte y creatividad: cómo ellos/as dedican el tiempo que necesitan en crear eso que verdaderamente quieren explorar, cómo su concentración atenta es posible al focalizar en una sola cosa que desean y les motiva porque son ellos/as los que han decidido enfrascarse en dicha aventura, cómo el espacio exterior y el interior están siempre a su disposición y eso reduce absolutamente el artífice y la ansiedad infantil. Entre otras muchas cosas que se pueden extrapolar perfectamente a nuestras vidas adultas.

La mayoría de nosotros/as vive de forma completamente antinatural. Yo ya no puedo más con ello. He decidido que debo analizar con atención todo lo que me provoca malestar dentro y fuera de mí misma para entenderlo y deshacerlo, pero lo que ya hace tiempo que intuía y que ahora tengo muy claro es que debemos volver a conectar con nuestra naturaleza, con nuestro origen, con los pies en la tierra, en el barro. Debo aprender a escuchar mis necesidades que van más allá de cualquier mérito que pueda conseguir en ámbitos construidos socialmente. Quiero tiempo para mí, para mi pareja, para mis pasiones, quiero aprender a vivir con más sosiego y calma, con más felicidad y optimismo, con menos angustia y opresión.

Hace años que soñamos con formar una vida en el pueblo, el campo o en medio de un bosque. Es algo que queremos con toda nuestra alma y que esperamos conseguir antes de buscar nuestro primer hijo/a. Aunque es complicadísimo, y primero debo resolver todos mis desajustes (si no no serviría de nada), creo que será el cambio definitivo de estilo de vida y lo espero con los brazos muy abiertos.
Por el momento las primeras decisiones de sosiego han sido dejar toda la programación de Kaynta Barcelona para Septiembre, irnos el jueves hasta el domingo a celebrar mi cumpleaños, aún no sabemos dónde pero a cualquier lugar en el que sólo tengamos que desconectar de la rutina, y plantear una nueva opción de viaje que sea más relajado y económico que ir hasta Rusia y que nos permita más descanso y ahorro (el año que viene queremos ir a la India y necesitamos ir haciendo hucha).

Quería escribir este post para desahogarme y para compartir mi gran fe en la naturaleza, que espero que poco a poco me haga volver a sonreír despreocupadamente. Supongo que somos muchas/os los que pasamos por esto, y espero que también vosotros/as encontréis un camino por el que ir andando y mejorando la calidad de nuestras vidas. 

Comentarios

  1. Aunque es cierto que quizá no me tomo las cosas de la misma manera (llevo muchos años leyéndote y siempre he pensado "¡cómo lo hace para abarcar tanto sin desesperarse!"), Es verdad que muchas veces quiero hacer y dar más de lo que puedo. Que nos olvidamos de nosotros mismos y ponemos la responsabilidad por encima de todo. Y al final pasa factura. Leerte me ha dado ganas de pararme a pensar más, de cambiar pequeñas cosas y de darme más a mí misma. Y, sobre todo, de intentar conectar más con la naturaleza.
    Ojalá encuentres toda esa tranquilidad que necesitas y mereces.
    Abrazo.

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    1. Bueno, es un problema social, cada día creo con más fervor que nos enferman para que produzcamos, para que demos 'lo máximo' siempre. Cuando no estamos programados para ello, y por mucho que avance la tecnología y con su (mal)uso nos alejemos cada vez más en comunidades totalmente artificiales jamás estaremos programados, ni terminaremos de adaptarnos, a ello.
      Gracias por tu comentario y por leerme, espero que ese intento de conectar con la naturaleza te traiga cosas buenas y sorprendentes :)

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  2. No te imaginas la impresión que me ha causado esta entrada. Yo viví una situación muy similar a la tuya, en la que lo mucho que me exigía a mí misma acabó perjudicándome a nivel físico y mental. En mi caso fue necesaria sí o sí la intervención de médicos especialistas y el uso de medicamentos especiales que mantengo a día de hoy, pero quizá hacer caso de las señales que nos manda nuestro propio cuerpo de esa manera podría ayudar a mejorar. Creo que lo tendré en cuenta de ahora en adelante.
    Gracias por hablarnos de ello, porque seguro que hay más personas que, como yo, desconocían que nuestro propio cuerpo fuese tan sabio. Estoy deseando leer los próximos textos que dejes caer por aquí, y espero de verdad que te sientas cada vez mejor y consigáis pronto ese cambio en vuestra vida que tanto queréis y, estoy segura, tan bien os hará sentir.
    Un abrazo enorme <3

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    1. Gracias a ti por pasar por aquí a leer y a comentar. Es terrible que debamos enfermar física y psicológicamente para darnos cuenta de que el frenesí que marca la sociedad NO es natural ni va con nosotros/as. Cada vez estoy más convencida de que en vez de esforzarnos en ser partícipe del sistema, en encajar en él, deberíamos unir fuerzas para salir de este ritmo estrepitoso y pedir PAZ, a todos los niveles.

      Un abrazo preciosa.

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  3. Me ha impactado mucho leerte. He sentido ese dolor del que hablas como mío propio ya que hace unos meses tuve una situación similar, una alarma en mi cuerpo que gritaba BASTA. Es sano, bueno y genial escribir esto, y muy generoso por tu parte compartirlo. Sin duda tenemos que escuchar lo que nos pide el cuerpo, ser conscientes de que no le podemos forzar y exigir hasta superar nuestros límites. Hace meses mi cuerpo se quebró y supe que debía dimitir del trabajo con el que aún tengo pesadillas. No sólo la decisión me liberó sino que necesité meses de desintoxicación para volver a ser yo; pero ahora me siento sana, feliz y tengo un trabajo que no me provoca dolor. Espero que muy pronto empieces a sentir la buena energía florecer por cada poro de tu cuerpo y que tus objetivos se acerquen cada vez más y los recibas con los brazos bien abiertos. ¡Un fuerte abrazo! (Y espero que tengas un más que merecido feliz cumpleaños)

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    1. Es primordial conseguir un trabajo que no provoque dolor. Siempre he sido alguien con muchas ganas de hacer cosas, con mucha energía, pero por desgracia he valorado muy poco el tiempo libre, seguramente porque ya desde la escuela nos marcan un camino lleno de 'haz algo productivo' donde el tiempo de no hacer nada no tiene cabida y por tanto no aprendemos a gestionarlo saludablemente. Cuando me puse a trabajar en la pizzería mientras estudiaba a la vez me di cuenta de que no tener ni cinco minutos para mí iba a terminar con mi salud, y más con un trabajo de doce horas seguidas de pie en el que a duras penas podía comer algo bajo la barra sin que me vieran los clientes (porque estaba yo sola con todo el cotarro de los fines de semana). Este tipo de trabajos, como muchos otros, queman, queman muchísimo, y si además intentas compaginarlos con estudiar ya ni te digo; no vives más que en subir y bajar cajas de bebida, abrir y cerrar apuntes, intentar dormir ocho horas y tener una sonrisa bien preparada porque estás de cara el público. Esa es la realidad de muchísimos/as jóvenes y encima tenemos que aguantar a las personas que creen que todos somos Nini ¿qué pasa con los SiSí? No sé. Yo tengo muy claro de que nunca más voy a trabajar y estudiar de esa forma, que tiene que haber otra manera, y sobre todo tienen que haber trabajos en los que sentirse bien. Me alegro que tú hayas encontrado uno de ellos :)

      Muchísimas gracias por tus buenos deseos, un super abrazo a ti también ^^

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  4. Ays, Albanie, me he emocionado leyendo esta entrada porque me siento igual. Porque por fin he sentido que al otro lado de la pantalla había alguien que me comprendía al cien por cien, que no era un simple "sí, yo estoy igual", era un "estoy igual pero voy a hacer esto, y puede que tú estés mejor así". Nos has traído una realidad que la mayoría de la gente sufre y no nos damos cuenta, unos dolores y unos malestares que creemos que son normales porque nos pasan al menos tres veces por semana, pero lo que más rabia me da es que vivimos en una sociedad en la que, si no te dan por lo menos dos ataques de ansiedad a la semana, o si no llega a tal extremo, si no lloras del agobio dos veces a la semana, es que no estás haciendo nada y no serás nadie, nunca. Que tienes que sacarte al menos dos idiomas, dos carreras, varios cursos y encima haber trabajado para poder "hacer" algo en la vida, y yo estoy harta, ¡hartísima! La gente se ríe de ti cuando tienes tiempo libre, te llama vago, te dice que no haces realmente nada, que no tienes derecho a quejarte, pero la realidad es distinta. La realidad es que esa persona ha sabido llevar bien su vida, ha sabido desenvolverte, y es lo que tenemos que hacer los demás. Mandar a tomar por culo a las personas que de verdad nos miran por encima del hombro por poder tener aunque sean unas horas de descanso, y mandar a la putísima mierda a esta sociedad opresora que sólo nos hace ser máquinas de memorizar información y ya, máquinas perfectas que sepan hacer de todo y que encima cobren una mierda. Estoy cansadísima, y por eso decidí huir de Madrid el año que viene para estudiar, me va a salir menos económico, pero no puedo más con la capital, no puedo más, necesito irme a algún sitio pequeño, al sur con el sol y la cerveza, y mandar a tomar por culo el trabajar y estudiar a la vez. A sí que el año que viene espero yo también cambiar mis hábitos, y dedicar más tiempo a mí y a los míos y a lo que me apasiona, porque no podemos llegar a tales puntos.

    Desde aquí te mando todos los ánimos del mundo, y que te cuides y mimes como nadie, porque te lo mereces muchísimo Albanie, has trabajado a destajo, te has dejado hasta la salud, creo que tú eres la persona que más se merece en el mundo un poquito de paz y regenerar las energías para poder gastarlas en lo que te gusta.
    Abrazos fuertes, muy, muy fuertes, y gracias por traernos cositas así ♥

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    1. Me parece muy bien tu decisión, como le decía a Noëlle, estudiar y trabajar a la vez es agotador y pocos se dan cuenta. Yo haciendo media jornada estaba muerta, pero es que igualmente conozco a compañeras que hacen "sólo" ocho o diez horas a la semana y que también lo están, básicamente porque hoy en día ni las carreras universitarias están pensadas para poder estudiar/trabajar (al menos en mi facultad no puedes aprobar con menos de un 80% de asistencia, y pasan lista siempre por lo que te obligan a ir a clase todos los días sí o sí y además con las prácticas ya ni te digo, querer estudiar con prácticas de cinco meses es pasarte casi medio año con un trabajo a tiempo completo que nadie te paga y otro a tiempo parcial que en la mayoría de los casos es físicamente cansado y con el que ganas una miseria), ni tampoco los trabajos están receptivos a tus necesidades como estudiante y de hecho les da exactamente igual (mi exjefe un día me dejó ir que quería que me partiera el año en dos para poder hacer más horas, y cuando le dije que no, que necesitaba terminar ya la universidad me dijo que es que a mí sólo me importaba la universidad, ¿qué es exactamente lo que debe importarme ahora mismo? ¿cortar pizzas? en fin...).

      A veces hablo con mis abuelos, quiénes tenían verdaderos trabajos físicos, pero siempre termina diciendo; al menos llegaba a casa y me tumbaba a leer o a mirar revistas, cosa que los que estudiáis no podéis hacer. Y es cierto. El desgaste físico no es comparable, pero si lo juntas con el mental ya se empieza a acercar. En realidad no hemos avanzado más que en videoconsolas.

      Te mando un abrazo muy fuerte a ti también, espero que encuentres tu camino y que el año que viene todo sea algo mejor.

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